Rodrigo Amírola González


Rodrigo Amírola González

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Equipo Íñigo Errejón – Recuperar la Ilusión

Biografía

Estudié filosofía en la Universidad Complutense de Madrid y un posgrado con los amigos de la revista Sin Permiso en Barcelona sobre el capitalismo contemporáneo y su crítica. Desde muy pronto, en la facultad de filosofía participé en el movimiento estudiantil en el crucial ciclo de movilizaciones contra Bolonia y el Espacio Europea de Educación Superior. Aquella fue una experiencia fundamental en mi proceso de politización y entonces llegó el 15-M, en el que participé juntos muchos amigos y amigas que posteriormente decidieron apostar por la construcción de Podemos. He colaborado y trabajado en Podemos desde el comienzo en diferentes espacios, recordando con especial cariño el círculo de Barcelona y a algunas de las personas que lo impulsaron. Posteriormente, ya de vuelta a mi ciudad, Madrid, trabajé en el área de Discurso y Argumentario con Jorge Moruno y tuve la oportunidad de trabajar codo con codo con Íñigo Errejón en la Secretaría Política de Podemos.


Motivación

Me presento como candidato al Consejo Ciudadano Estatal en un momento que definiría como encrucijada para Podemos y para nuestro país. Después de afrontar el intenso y duro ciclo electoral, Podemos tiene la obligación de hacer un balance crítico de la etapa que cerramos: por un lado, ha conseguido unos resultados electorales extraordinarios, inimaginables en tan poco tiempo para cualquier formación política y se ha convertido en una esperanza y referencia no solo para nuestro pueblo, sino a nivel europeo; al mismo tiempo, por otro lado, Podemos como organización vive un momento complicado en el que tiene que reconvertir la maquinaria de guerra electoral en una organización más abierta, amable e integradora para prepararse para ganar en el futuro. Ese reto pasa necesariamente, primero, por hacerse cargo de algunas de las críticas más pertinentes que se hicieron al núcleo dirigente en Vistalegre I y, en segundo lugar, por construir una organización con un diseño más democrático, que asuma el debate como una herramienta fundamental para desarrollar las diferencias y las tensiones de manera creativa y sea capaz de integrar en un proyecto democrático toda esa pluralidad. Todo ello no solamente por una cuestión de principios democráticos, sino por una cuestión de eficacia y con el objetivo de estar a la altura de la nueva fase abierta de la crisis del régimen del 78 con el gobierno de Mariano Rajoy.